Archivo | febrero 2013

Madre Santísima de la Luz

Madre Santísima de la Luz

La Madre Santísima de la Luz de León Guanajuato, México, es un tesoro; una pintura al óleo que representa a la Virgen María. El rostro de la Virgen brilla con la claridad de los días de mayo: es la Madre Santísima de la Luz, Titular de la Santa Iglesia Catedral y Patrona de la Arquidiócesis de León.

La Virgen viste una túnica blanquísima ceñida por un cinto de flores estampadas. Sobre su cabeza y sus hombros cae un fino manto azul. Por encima de la Virgen unos serafines sostienen en el aire una corona imperial. Nubes de ángeles y serafines escoltan a la Señora emulándose en servirla. María sustenta en su brazo izquierdo al Niño Jesús, quien lleva en la mano derecha un corazón encendido, al tiempo que con la izquierda toma otro de un cestillo lleno de corazones que le ofrece un ángel puesto de rodillas. La Virgen coge la mano de un joven que representa un alma en peligro de perderse, acechada por las fauces del infierno. Los orígenes de la imagen de la Madre Santísima de la Luz se remontan a la ciudad de Palermo, Sicilia. El Padre Jesuita Juan Antonio Genovesi deseaba tener una imagen de la Madre de Dios para llevarla en sus misiones y ganar muchas almas para el cielo. La devoción a la Madre Santísima de la Luz se extendió rápidamente y los fieles de los pueblos y aldeas pedían con insistencia poder conservar la imagen de la Virgen. El Padre Genovesi escribió la historia de las apariciones y mandó hacer innumerables copias del cuadro. Algunas de estas copias aún se conservan en varias ciudades de Italia, España, Venezuela y California, gracias a la labor misionera de los padres jesuitas. El cuadro de la Madre Santísima de la Luz que llegó a México y que preside la Iglesia Catedral de León tiene en su revés un letrero. El texto dice: Esta imagen es la original que vino de Sicilia y que fue bendita de la misma Santísima Virgen […] como consta de una carta escrita desde Palermo a 19 de agosto de 1729. El Padre José Genovese, se le haga altar colateral en el crucero de la iglesia, según lo prometido del P. Rector Álvarez en carta del 3 de mayo de 1732. El 23 de mayo de 1849 la Madre de la Luz, fue proclamada Patrona de la ciudad de León. Su Santidad Pio IX erigió en 1864 el obispado de León y nombró a Don Sollano y Dávalos primer obispo de esta sede, el cual se distinguió por sus dotes de celoso pastor y muy devoto de la Madre de la Luz. Él mismo pidió a la Santa Sede el Patronato de la Madre Santísima de la Luz para su naciente Diócesis. S. S. Pío IX lo concedió el 19 de Septiembre de 1872. El 8 de Octubre de 1902 fue solemnemente coronada la Celestial Señora por el obispo Don Leopoldo Ruiz y Flores, gracias a la concesión hecha por Su Santidad León XIII, el 23 de Marzo de 1901. La Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino concedió el 8 de Junio de 1972, para toda la Diócesis, que la Fiesta de la Visitación se siguiera celebrando el 2 de Julio con carácter de Solemnidad. Su Santidad Benedicto XVI ha elevado la sede episcopal de León al rango de Arquidiócesis, nombrando a Mons. José Guadalupe Martín Rábago como Arzobispo. Sin duda, una muestra más de la cercanía y afecto de la Virgen por el pueblo leonés y por el Bajío entero.

Fuentes: Flickr, Wikipedia…

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“Los San Josés” arte sacro en Bellas Artes

El 12 de mayo de 2010, se lleva a cabo, una exposición, y  producción artística de arte sacro correspondiente a finales del Siglo XVIII cuyos pintores son anónimos, alberga el Museo de Bellas Artes de Toluca, Estado de México, en su colección titulada “Los San Josés”.

Esta única producción artística plasma un culto a lo sagrado o divino, en este especial caso una serie de retratos de San José.

Es importante mencionar que a lo largo de la historia ha sido difícil la diferenciación entre el arte religioso y el arte sacro, y esta colección hace evidente que el primero nos muestra obras artísticas donde se muestra el amor y la fe en Dios, sin embargo en el arte sacro podemos contemplar lo mismo que en el religioso pero que además sirve como culto a lo divino o imágenes de la Biblia.

Las pinturas de San José son de autores anónimos que plasmaron su arte con gracia y armonía, llenos de belleza y elegancia, donde está presente la a San José que se fundamenta en que este hombre “justo” fue escogido por Dios para ser el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la tierra.

Estas pinturas exhiben una parte de la historia de la humanidad, pues durante los primeros siglos de la Iglesia la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se veneraba poco a San José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero, así todo, los Padres; San Agustín, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, entre otros, ya escriben sobre San José.

Asimismo esta devoción a San José comenzó en el oriente donde existe desde el Siglo IV, la cual relata también que la gran Basílica construida en Belén por Santa Elena contiene un hermoso oratorio dedicado a San José.

Un hombre perfecto que posee todo género de virtudes, que hace honor a su nombre pues José en hebreo significa “el que va en aumento, y así se desarrollaba el carácter de José, crecía “de virtud en virtud” hasta llegar a una excelsa santidad.

Cabe mencionar como dato histórico que algunos santos del Siglo XII comenzaron a popularizar la devoción a San José, entre ellos se destacaron San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Santa Gertrudiz y Santa Brígida de Suecia. Según Benito XIV y posteriormente los Padres del Carmelo fueron los primeros en importar del Oriente al Occidente la laudable práctica de ofrecerle pleno culto a San José”.

Finalmente, durante el pontificado de S.S. Sixto IV (1471-84), San José se introdujo en el calendario Romano el 19 de marzo, desde entonces su devoción ha seguido creciendo en popularidad y en 1621 S.S. Gregorio XV la elevó a fiesta de obligación. Y los franciscanos fueron los primeros en tener la fiesta de los desposorios de La Virgen con San José. Santa Teresa tenía una gran devoción a San José y la afianzó en la reforma carmelita poniéndolo en 1621 como Patrono, para en 1689 se les permitió celebrar la fiesta de su Patronato en el tercer domingo de Pascua, y de esta manera la devoción a San José se arraigó entre los obreros durante el Siglo XIX. En todo México se venera el 19 de marzo.

Fuentes: “ARTE Sacro”, en el Museo de Bellas Artes del Estado de México-El Sol de Toluca.